RISIKESH,CIUDAD SANTA

Actualizado: 26 feb


Viajar por India no es nada fácil, nadie lo puede negar. Da lo mismo hacerlo por libre que hacerlo en un viaje organizado. Siempre habrá un momento en que tengamos la sensación que todo se desmorona y todo lo que sucede a nuestro alrededor nos superara. Para algunos cuando este cortocircuito se produce entre su mundo organizado y el caótico mundo indio es el momento de decir basta y en ocasiones deciden volverse a casa. A pesar de todo esto India me fascina.


Llegue a Risikesh para descansar unos días antes de regresar a casa tras un largo y agotador periplo por Ladack.


Risikesh es una ciudad santa para los hindúes y está situada a las orillas del sagrado Rio Ganges, yo esperaba encontrar algún vestigio de cuando los Beatles visitaron la ciudad en febrero de 1.968 para vivir una experiencia espiritual bajo las enseñanzas del Maharishi Maresh Yogi, pero para entonces ya nadie parecía recordar nada de las estancia de los cuatro de Liverpool.


Me costó mucho encontrar el ashram, centro de meditación, donde se alojaron ellos y el numeroso sequito que les acompañó. El recinto estaba totalmente abandonado, hasta dude que aquel cochambroso espacio fuera lo que yo buscaba, era difícil imaginar el esplendor de antaño ahora que la vegetación y la basura se habían adueñado del lugar.


Confieso que me sentí muy desilusionado. No podía imaginarme que aquel emblemático sitio no se hubiera convertido en un lugar de peregrinación para miles de seguidores del grupo británico.


Como escribía recientemente Manuel Vilas en El Pais: “Los Beatles nos dieron un bien revolucionario, nos regalaron la posibilidad de llevar una vida apasionada e interesante en medio de la inhumana combustión económica del capitalismo. Los Beatles embellecieron la vida, hicieron del inconformismo una manera de luchar contra el aburrimiento. Se dejaron barba y melena y se vestían con arreglo a una formulación diferente de la vida”. ”Nos dieron el derecho a no llevar corbata. Enseñaron al mundo que era más importante decorarse que vestirse”.


Pero India da y quita con la misma facilidad y si el ashram donde se hospedaron los Beatles era tan solo un recuerdo, Risikesh me regalo alguno de los mejores momentos que he vivido en los numerosos viajes que he realizado por India. Aquí va alguno de ellos.


Participar a las 7 de la tarde en el Ghat Triveni en la ceremonia del Ganga Aarti y venme inmerso en una apacible y contagiosa espiritualidad cuando los hindúes depositan sobre las aguas del sagrado Ganges, la Madre Ganga unas ligeras barquitas llenas de petalos de flores y velas encendidas.


Ver atardecer desde la maravillosa terraza del Swiss Cottage tomando un “ginger with lemmon and honey” y descubrir que la felicidad se crea con estos pequeños momentos.

Y por ultimo cuando un delgado y afable señor de edad incierta y dulce rostro me leyó las manos en las afueras del Templo Trayamba Keswar, ese de los 13 pisos y que está dedicado a Shiva.


Todo lo que me vaticino en ese momento se ha ido cumpliendo con el paso de los años.

Cuando me despedí de él, incline mi cabeza en señal de respeto, y entonces mirándome a los ojos me dijo: “No olvides esto, acércate a los que buscan la verdad y aléjate de los que dicen haberla encontrado.”


Por cierto mientras escribía este artículo escuchaba el disco White Album, cuyas canciones fueron compuestas en su mayoría durante la estancia de los Beatles en India.

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