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Las aventuras de Ernest Hemingway


Hace años, había un restaurante en la Plaza Mayor de Madrid que a la entrada mostraba con orgullo un cartel que decía: “Hemingway nunca comió aquí”, sin duda era un buen reclamo publicitario, porque pareciera que el escritor norteamericano bebió y comió en todos los bares, tabernas, restaurantes etc. de nuestra geografía.

Apasionado de su vida aventurera y de la obra del Premio Nobel, decidí hace algunos años viajar hasta Oak Pak muy cerca de Chicago, para conocer su casa natal.


Ernest Hemingway nació en 1.899 en una casa de estilo victoriano, con un gran pórtico alrededor de la misma, dos pisos y grandes ventanas. La casa la construyeron sus abuelos maternos 9 años antes de que naciera el escritor. El padre de Hemingway era médico y gran amante de la naturaleza, siendo el que inculcó a su hijo la pasión por la caza y la pesca. El tío de su madre, Tyley Hancock, que también vivía en la casa, se entretenía en contarle al joven Ernest sus numerosos viajes y aventuras. Sin duda la fascinación por los viajes y las aventuras, no exentas de riesgo, le vienen desde la niñez.


La casa esta restaurada y la visita incluyen un tour guiado. Allí se pueden observar muebles y objetos originales. No así el piano, que es similar al que tuvo su madre Grace, cantante y gran amante de la música.


El padre de Hemingway se suicidó en 1.988 y tras el funeral el escritor nunca regreso a Oak Pak.


Cerca de la casa, en la misma calle y a tan solo dos manzanas, se encuentra un pequeño museo con fotos, recuerdos, una pequeña tienda con libros, camisetas y numerosos objetos relacionados con el escritor.


Pero no solo en Estados Unidos se pueden seguir los pasos del afamado escritor.


En pleno corazón de la Habana Vieja, en Cuba, se encuentra el hotel Ambos Mundos, y en su habitación 525 vivió el escritor entre 1.932 y 1.939. “El Ambos Mundos fue un lugar maravilloso para trabajar sin teléfono” dijo en alguna ocasión.


Y en Uganda, se encuentra el hotel Masindi. Construido en 1.923 conserva y se puede dormir en ella, la habitación donde se alojó el escritor mientras se recuperaba de las lesiones producidas en sus dos accidentes aéreos acaecidos en 1.954.


Hemingway es uno de mis autores favoritos, tanto por su obra literaria, como por las muchas aventuras que estuvo plagada su vida. Por eso no puedo estar más en desacuerdo con la maliciosa frase que le dedico Borges:”Ernest Hemingway terminó matándose porque se dio cuenta que no era un gran escritor. Esto lo salva en parte”.

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