FESTIVAL LOY KRATHONG

Actualizado: 26 feb



A menudo muchos de los extranjeros que visitan España se muestran agradablemente sorprendidos por las numerosas fiestas que celebramos en nuestro país. Algunas son de carácter religioso, otras civiles, unas su origen se pierde en la noche de los tiempos, otras en cambio son mucho más modernas, cada pueblo, provincia o comunidad autónoma gozan de las suyas propias pero eso no impide que también todos juntos celebremos las fiestas nacionales de “obligado cumplimiento “.


Pero parece que no somos los únicos en esto de las fiestas, y desde luego si hay un país en el mundo donde no se quedan atrás en esto de la celebración de festivales este es sin duda Tailandia.


Aunque he asistido a muchos de ellos, todos diferentes, hoy os contare sobre el Loy Kratong, y aunque no es muy conocido fuera de sus fronteras por si mismo justifica un viaje al país del sudeste asiático.


Este, como otros muchos festivales tailandeses, se rige por el calendario lunar y por lo tanto su fecha varia cada año, para este 2022 se celebrara en la noche del miércoles 9 de noviembre, que es justo la noche de luna llena del duodécimo mes del calendario lunar, así que luego no digáis que no os aviso con tiempo.


En el Loy Krathong se celebra el fin de la época de lluvias y esa noche todos los tailandeses se reúnen en familia en ríos, lagos o estanques para venerar los espíritus del agua. ¿ Y cómo lo hacen? Bueno lo primero es comprar o fabricarse un “ loy krathong” que es una especie de barquita hecha de hojas de platanero, allí se depositan flores, velas, inciensos y lo más importante, aunque sea de forma simbólica, todo aquello de lo que uno se quiere desprender. Malos rollos, enfermedades, problemas, enemistades, angustias etc, todo eso debe ir a la barquita. Luego cuidadosamente se deposita el loy krathong en el curso de agua y lentamente ira desapareciendo en la lejanía.


En mi caso participe en el de Sukhotai y realmente me emociono ver como gente de todas las edades participaba en una ceremonia tan singular y emotiva. Todo el mundo estaba sentado en el suelo sobre esterillas, comían, bebían y por supuesto invitaban, luego sin un horario fijo predeterminado o a toque de campana cada persona se acercaba al rio con su loy krathong agarrado cuidadosamente entre sus manos.

Quizás lo que más me llamó la atención al conocer el significado de este festival fue saber que en Loy Krathong no se pide nada, sino que uno suelta, se desprende de todo aquello que no le hace bien. Es quizás esta actitud budista la que fue más inspiradora para mí.


Por supuesto que compre mi loy krathong en uno de los numerosos puestos donde vendían este curioso objeto. El que adquirí no era pequeño, tenía demasiadas cosas que depositar en él. Con profundo recogimiento, inmerso en esa profunda espiritualidad que invadía el lugar a pesar de la fiesta, me acerque al rio y dulcemente deposite el loy krathong en el agua. Recuerdo que al terminar de hacerlo e incorporarme una persona que estaba a mi lado me miro y me lanzó una sonrisa sincera llena de complicidad.

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